Por equipo Elige Educar
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En el mundo de las fábulas infantiles son múltiples los cuentos sobre las ranas. La rana y el escorpión, El príncipe y la rana, o La rana y el rey, son sólo algunos. Los niños, sobre todo los más pequeños, gozan con las historias de ranas, y reproducir sus saltos con seguridad se traduce en alegría y risas. En sus salas de clases, especialmente en los jardines infantiles, los educadores de párvulos desarrollan uno de los roles más transformadores de la educación, casi tan mágico como la transformación de una rana en rey, aunque menos gráfico.
Entre los 0 y 6 años se produce gran parte del desarrollo de las habilidades clave para la vida. El lenguaje, las relaciones sociales y muchas otras capacidades para el aprendizaje futuro juegan su rol más fundamental en estos primeros años de enseñanza. En este sentido, las intervenciones educativas exitosas en etapas tempranas han demostrado ser capaces de eliminar gran parte de las brechas socioeconómicas de cuna en los aprendizajes. Por eso, en estos primeros años el trabajo de los educadores logra construir caminos de desarrollo impensados para el futuro de los niños.
Gracias a la investigación en educación y los avances de la neurociencia, hemos podido verificar esto, y poco a poco empezamos a entender lo que ocurre en algunos jardines infantiles o salas cunas a lo largo del mundo. Ahí, educadores y educadoras de párvulos producen transformaciones impresionantes en el potencial de desarrollo de los niños. En nuestro país, hay miles de educadores de párvulos que todos los días desarrollan distintas estrategias para favorecer el desarrollo de los niños. Muchas veces se disfrazan, saltan, cuentan historias, juegan con los niños y, sobre todo, interactúan y hacen interactuar. En más de una ocasión se caracterizan y representan historias que cuentan; en otras, más de algún educador ha puesto a saltar a todos sus pequeños alumnos como rana, o a croar como ellas, para luego transformarlos en reyes y reinas.
Un observador ingenuo -como lo somos la mayoría- puede ver en esa imagen una linda representación de un cuento, pero alguien con el ojo afinado para entender procesos educativos, claramente nos diría que esos niños se han transformado verdaderamente en reyes. Esos niños de 3, 4 o 5 años que son capaces de entender, coordinarse y realizar esa representación son niños reyes de sus posibilidades. Son niños que tienen todo por delante para desarrollar su pontencial, ya que su aprendizaje está en pleno desarrollo. Esos educadores no cuentan simplemente historias de ranas y príncipes, sino que las llevan a la realidad.
La educación de párvulos en nuestro país ha sido históricamente mirada en menos, en términos profesionales y en relevancia educativa. Esa mirada no permite ver su magia, ni ayuda a que la sociedad, la formación universitaria y las políticas públicas ayuden a su desarrollo.
Una educación de párvulos de calidad hace magia de verdad, concreta y real. Quedarnos pegados en miradas reduccionistas de su labor genera un daño inmenso al desarrollo del país. Cambiar esta mirada es fundamental para la mejora del sistema educativo. No perdamos tiempo, porque el tiempo de los niños no se recupera.
¿Crees que los educadores de párvulos transforman ranas en reyes? Comparte esta reflexión si crees en la importancia de visibilizar la importancia de la educación inicial y nuestros educadores de párvulos. Comenta con nosotros sobre la labor que realizan con los estudiantes más pequeños de nuestro país.
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