¿Te has preguntado cómo sería enseñar o aprender en una lugar sumamente aislado, cerca del fin del mundo? Al contrario de lo que muchos podrían pensar, no es algo aburrido, solitario ni silencioso. ¿Cómo lo sabemos? Porque en Elige Educar conocimos hace algún tiempo el increíble trabajo que realiza la comunidad educativa de la Escuela Fronteriza Dorotea.
Probablemente, al igual que nosotros, jamás habías escuchado de Villa Dorotea. Se trata de una localidad de Puerto Natales (Región de Magallanes) ubicada en la frontera entre Chile y Argentina, en plena Patagonia. En la localidad viven 250 habitantes, de los cuales 11 son alumnos regulares de la escuela, y 6 son sus profesores. De ellos, sólo 3 trabajan a diario con los estudiantes.
Como una forma de conectarse con el mundo y mostrar el trabajo que realizan en la escuela de Villa Dorotea, sus profesores crearon un fan page de Facebook en el que -con la debida autorización de los padres- comparten las actividades diarias de los niños, sus aprendizajes y sus avances. De este modo, en Elige Educar hemos ido conociendo, junto al resto de sus seguidores, el día a día sus prácticas educativas; momentos tan cotidianos y emocionantes como el primer día de clases de Julito -quien ingresó a Prekinder este año-, su taller de cocina saludable, las estrategias con las que están aprendiendo lateralidad y las primeras lecturas de los pequeños que este año se propusieron aprender a leer y a escribir.
Así, como una forma de visibilizar el arduo trabajo que realizan los profesores que eligen desempeñarse en zonas alejadas del país, entrevistamos a la profesora encargada de la Escuela Fronteriza de Villa Dorotea, Lissy Rubilar. Ella nos compartió su experiencia como parte de la comunidad educativa doroteana, y nos habló del impacto que esta escuela logra no sólo en estos 11 niños, sino también en los docentes que se desempeñan en este lugar.
.
¿Cómo es el contexto en el que se encuentra inmerso la escuela?
”Es una escuela rural que se encuentra en la frontera de Chile/Argentina, a la que asisten niños que viven en Villa Dorotea. Se trata de familias que llevan años viviendo en este lugar, y generaciones completas que se han educado en esta escuela. Hoy tenemos 11 alumnos de distintos niveles escolares (desde prekinder a 6to básico), divididos en dos cursos multigrado, pertenecientes a las familias que hacen patria en este lugar”.
.
¿Cómo es la comunidad docente de la escuela?
“Los docentes que trabajan acá son 6, tres de ellos fijos: Pamela Raicahuin, Educadora de Párvulos, Carolina Colivoro, Profesora de Educación Diferencial y yo. Además están las profesoras de religión e inglés (Nancy Torres y Mónica Aguila), el profesor de Educación Física, Elvis Novoa, y Marcelo Miralles, Ingeniero Agropecuario que imparte un taller de botánica. Ellos vienen por un par de horas a la semana, pero muestran gran entusiasmo en sus prácticas y mucho cariño por los niños”.
.
Según tu experiencia ¿qué dirías que es aquello que distingue a esta comunidad educativa?
“Creo que lo que hace especial a nuestra escuela es la valentía de niños, apoderados y profesores, que día a día combaten el frío, la distancia y los pocos recursos disponibles. Todo con el afán de aprender, de superarse, de conocer otras formas de vida, de disfrutar del conocimiento y de todas las oportunidades educativas que le brinda esta escuela”.
.
¿Cómo es el trabajo que realizan día a día?
“Don Julio, nuestro asistente de la educación, abre la escuela a las 8 y prende los calentadores para poder temperar la escuela y podamos comenzar las clases a las 8:30 en punto. Los niños llegan desde sus casas caminando, muchas veces con ropa especial para combatir la nieve o botas de goma para evitar el barro. Tratamos de hacer clases cercanas, a partir de los conocimientos que los niños tienen, considerando sus experiencias en el campo, pero también tratando de ampliar su conocimiento del mundo. Funcionamos en jornada escolar completa (clases y talleres hasta las 16 hrs) y nos regimos por planes de estudio del Mineduc, como cualquier otra escuela. Sin embargo, hay detalles distintos, como por ejemplo, si el día está muy frío, la señora Marta nos regalonea con pancito amasado o sopaipillas. Se vive un ambiente muy hogareño en nuestra escuela”.
.
¿Cuáles crees tú que son los principales desafíos de trabajar en este contexto?; ¿cuáles crees que son las ventajas?
“Los desafíos refieren a dejar las comodidades propias de una ciudad grande y los afectos de la familia (en mi caso, no soy oriunda de acá, me vine hace un par de años desde Santiago), aprender a vivir con el clima y con una cultura totalmente distinta a la que estaba acostumbrada. Pero todas estas cosas difíciles se convierten en una ventaja: aprendes a disfrutar de cosas simples, sencillas. Valoras el poder estar calentita, el poder disfrutar con los niños que no necesitan un celular de marca o una tablet o un videojuego, que son felices lanzándose en trineo, montando a caballo, viendo las jineteadas o cantando chamamé. Si ellos son felices con tan poco (cosas materiales) ¿qué nos queda a nosotros?”.
.
A nivel personal, ¿qué te motiva día a día para hacer tu trabajo y hacerlo, además, en ese contexto?
“Podrá sonar cliché, pero ver la sonrisa de los niños todos los días, sus ansias de llegar a la escuela y aprender cosas nuevas. Los abrazos cómplices que te dicen ‘¡Gracias por considerarme!’ Estando acá siento que el trabajo que se hace vale la pena, que puedo ser un aporte realmente para estos niños y esta comunidad”.
.
Si te pidiéramos que nos cuentes algún hito especial o importante vivido en la escuela, ¿cuál sería?
“Los pequeños nunca se habían presentado en una Feria Científica, y las interacciones sociales siempre fueron difíciles, pues no estaban acostumbrados a tenerlas de forma frecuente. Sin embargo, el año pasado trabajaron muy duro y se esforzaron por presentar una muestra de los beneficios de las plantas que hay en Dorotea. Tanto trabajo dio frutos y obtuvieron el primer lugar en dicha muestra. Esa experiencia les dio la confianza para entender que ellos también pueden. Desde ahí en adelante vinieron muchos triunfos y hasta ellos mismos generaron actividades para que otras escuelas vinieran a conocer la realidad de Dorotea”.
.
¿Qué talleres realizan y qué beneficios tienen estos para los niños?
“Actualmente tenemos dos talleres. Uno de cocina saludable, donde los niños han aprendido a conocer y disfrutar de los beneficios de frutas y verduras, que muchas veces son lejanas por el precio y la distancia que lleva el tenerlas en casa. De esta manera, hemos tratado también de generar conciencia del cuidado de nuestro cuerpo. El segundo taller es de botánica, y lo relacionamos con el desarrollo de la conciencia medioambiental que queremos fomentar en ellos y sus familias, para valorar el entorno en que estamos inmersos. Además, buscamos que las familias aprendan de sustentabilidad a través de la elaboración de un invernadero”.
.
¿Qué rol cumple la escuela en la comunidad de Villa Dorotea?
“Nuestra escuela es un elemento de unión en la comunidad. Es el punto de encuentro para distintas actividades en conjunto con las otras instituciones que están cerca (Carabineros, SAG, etc.)”.
.
¿Qué te parece el trabajo de esta escuela? Si quieres seguir día a día sus progresos, visita su fan page en Facebook “Escuela Fronteriza de Villa Dorotea”. Y si quieres conocer más de la realidad de las escuelas rurales de Chile, no olvides revisar la Radiografía de la Educación Rural en Chile que desarrollamos en Elige Educar para celebrar esta semana el Día de la Educación Rural.

(7 votos, promedio: 4,00 de 5)