El inicio del año escolar es un momento importante para cada uno de los alumnos, pero para algunos resulta aún más significativo, ya que coincide con el comienzo de una nueva etapa. Así es para aquellos estudiantes que repitieron de curso, quienes deben enfrentar un primer día de clases muy particular: dejar a sus amigos, tener compañeros nuevos pero relativamente conocidos, lidiar con la presión de su entorno, etc.
A fines del 2014, el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce) realizado por la Unesco en 15 países latinoamericanos (y que se publica cada seis años), mostró que en 6 años Chile había prácticamente duplicado el número de alumnos que repiten en la enseñanza básica, pasando de 2,4% a 4,6%. Ese año, Chile fue el país que más había elevado este índice respecto del año 2006.
Siendo una realidad tan habitual en nuestras comunidades educativas, quisimos consultar a la psicóloga Isabel Martínez del Programa Habilidades para la Vida cómo es posible abordar esta realidad para, desde la casa y la escuela, apoyar de la mejor manera posible a un alumno en esta situación. Nos compartió 5 importantes consejos:
x
1. No estigmatizar. Cuando un alumno repite es importante tener cuidado con la estigmatización o “etiquetarlo” negativamente. Repetir es una situación transitoria que debe ser abordada desde las posibilidades que implica como una nueva etapa. Es necesario evitar plantear la situación como si fuera a determinar para siempre el futuro escolar y personal del estudiante.
x
2. Repetir no es sinónimo de fracasar. Abordar la repitencia desde el fracaso supone una serie de consecuencias negativas para el niño, que pueden llegar a afectar su autoestima, desarrollando síntomas como tristeza, culpa y desvalorización. Interesantes investigaciones en Chile señalan que mientras la repitencia es vista desde los adultos como una “segunda oportunidad” para que el niño aprenda lo que no pudo el año anterior, la vivencia desde el niño es que esta situación es un fracaso, significándola como una falta de aptitud. Esto puede generar una especie de “profecía autocumplida”, donde el niño, enfrentado a esta sensación de falta de capacidades o aptitudes, termina creyendo que a futuro volverá a fracasar, predisponiéndose a ello y, por lo tanto, cumpliendo esa “predicción” tan negativa.
x
3. La “flojera” no explica la repitencia. Es importante que como adultos desarraiguemos el discurso de que los niños repiten porque son flojos. En su mayoría, las situaciones de repitencia están determinadas por múltiples factores, que pueden ir desde lo familiar hasta lo emocional, involucrando incluso trastornos del aprendizaje. En ese sentido, lo importante no es castigar para “solucionar el problema”, sino que es necesario partir por entender cuál es.
x
4. Trabajo colaborativo: requisito imprescindible. Frente a esta situación es importante que tanto apoderados como profesores trabajen en equipo, colaborativamente. Juntos deben procurar buscar explicaciones a lo ocurrido y, en base a esto, construir una estrategia ad-hoc en cada caso.
x
5. ¡Balance ante todo! Es fundamental balancear tiempos de estudio con tiempos de descanso, enfatizando más los recursos y potencialidades que las limitaciones, entendiendo que hay niños a los que el sistema escolar no les gusta, y eso no implica que vayan a fracasar en sus vidas.
x
Y tú ¿sumarías algún otro consejo? ¡Te invitamos a compartirnos tu experiencia!

(6 votos, promedio: 4,50 de 5)