¿El puntaje obtenido en la PSU no fue el que esperabas? ¡no te desesperes!. En un escenario en donde probablemente escucharás muchas voces sobre qué es bueno hacer y no hacer, conversamos con María Eugenia Sandoval, psicóloga y coordinadora del Departamento de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, para pedirle que nos compartiera algunos consejos útiles para enfrentar de la mejor manera posible este escenario. ¿Qué hacer?, ¿en quiénes apoyarme y qué decisión tomar? ¡Te invitamos a leer y compartir esta interesante información con tus papás y amigos!
Me fue mal en la PSU; ahora ¿Qué hago?
– Calma ante todo. Si bien es un momento difícil, se recomienda que los jóvenes no se desesperen. En esto, el apoyo familiar es fundamental. La familia es clave en entregar el apoyo y calma necesarios para juntos tomar la mejor alternativa. Los padres tienen que ser capaces de transmitir confianza y tranquilidad para que los jóvenes se den cuenta que, en este momento tan importante de su vida, ellos los van a apoyar de todas maneras, sea cual sea el escenario.
– Es clave, en caso de que no se haya hecho antes, sentarse a conversar juntos sobre qué decisión tomar. Si los resultados no fueron los esperados, es clave dar tiempo al estudiante para que supere la frustración que esa situación pudiera provocar.
– La clave de este momento es buscar junto a la familia alguna explicación que, a nivel personal, nos ayude a entender el resultado obtenido, poniendo foco en el proceso que culminó dichos resultados. Preguntarse: ¿Cuáles fueron las posibles razones de estos resultados? Revisar y analizar elementos como: el tiempo dedicado a la preparación de esta prueba, si éste fue sistemático, qué tipo de ayuda se solicitó, las expectativas que se tienen respecto a la carrera a estudiar.
– Este análisis permite dilucidar qué medidas tomará para obtener mejores logros en una segunda oportunidad.
– No perder perspectiva: tener siempre presente que la PSU se puede repetir cuántas veces quiera, qué es posible revertir la situación.
– Finalmente, mirar a futuro y definir los pasos a seguir: estudiar en un preuniversitario para prepararse bien -sin tener la presión de 4º medio- y postular a la educación superior al año subsiguiente; estudiar en un plan de bachillerato o bien, ingresar a una carrera afín a sus intereses y explorarla internamente, identificando los elementos más atrayentes que determinen continuar en ella

