Día a día cientos de establecimientos incorporan en a sus aulas niños y niñas migrantes. ¿Cómo viven está migración las comunidades educativa? Para responder esta y otras inquietudes, fuimos a conocer la experiencia del Colegio San Alberto de Estación Central. ¡Conoce su historia en la siguiente nota!
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Haití, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, República Dominicana y Chile. Al menos ocho países conviven en las aulas del Colegio San Alberto en Estación Central, comuna que no ha quedado ajena al aumento exponencial que ha experimentado la inmigración en nuestro país donde, según datos del Departamento de Extranjería, hoy viven alrededor de 600 mil extranjeros. Luz Fajardo, directora del establecimiento, nos abrió sus puertas para mostrarnos una realidad que es cada vez más común en Chile: niños migrantes en la escuela.
Desde pre-kinder hasta 4° básico, el Colegio San Alberto educa a 35 estudiantes provenientes de diferentes países. El aumento de migrantes comenzó en el año 2013, aumentando considerablemente en los últimos años. Según su directora, la clave para abordar este cambio, es la actitud de toda la comunidad frente a los niños: “En todo momento, el colegio ha fijado la mirada en la inclusión y el respeto, buscando que estos niños se sientan cómodos, acogidos y parte importante del establecimiento”.
Según la directora y los profesores del establecimiento, el contar con estudiantes de otras nacionalidades enriquece día a día las dinámicas escolares, los procesos de enseñanza-aprendizaje y los contenidos. Esto se debe a que las rutinas, actividades y evaluaciones se ven nutridas por la diversidad de experiencias que los estudiantes traen de sus propias comunidades y comparten con el resto de sus compañeros. Un ejemplo concreto de esto, es la celebración de la Fiestas Patrias: En ellas, no sólo se aprende sobre la historia de Chile y sus costumbres, sino que cada estudiante extranjero tiene la posibilidad, en conjunto con la familia, de compartir su propia cultura”, cuenta la directora, “Septiembre pasado fue clave para que las distintas tradiciones, bailes y comidas típicas tuvieran un espacio común y para que cada niño pudiera aprender aún más de la diversidad que vive día a día”.
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El desafío de enseñar a niños migrantes
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Si bien la integración real de los estudiantes extranjeros ha sido satisfactoria, el proceso no ha estado exento de dificultades, especialmente cuando se trata de enseñar ciertas áreas de aprendizaje. Para Valeria Pizarro, profesora de 2° básico, los contenidos de Historia y Geografía son los más difíciles de abordar dada la diferencia de contenidos que se enseñan. Por su parte, Luz Fajardo señala que uno de los mayores desafíos es el idioma, especialmente con los estudiantes de Haití, quienes llegan a Chile hablando solo francés o creol (idioma criollo de Haití). “En estos casos, los estudiantes haitianos que ya manejan el español, cumplen un rol fundamental”, explica. “Ellos se convierten en tutores de los recién llegados, y también de interlocutores entre los profesores y la familia. Además, el establecimiento realiza reforzamiento de lectura y escritura para quienes tengan están recién conociendo el español”.
Hoy la migración abre un nuevo desafío para todas y cada una de las escuelas del país: promover una educación que valores y reconozca la diferencia para que así todo niño y niña pueda disfrutar en Chile de una educación sin fronteras, y gozar de los distintos derechos que como toda sociedad debemos asegurar.
Y tú, ¿Qué opinas sobre esta experiencia?
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