Los resultados del SIMCE 2014 demostraron que un componente importante en el aprendizaje de nuestros estudiantes es el clima en el que se desarrollan las clases, por eso es importante ver cómo se relacionan los alumnos entre ellos, identificar sus intereses, conocer la relación que tienen con los docentes y estar atentos a sus reacciones frente a situaciones negativas, tomando como base las habilidades emocionales de cada uno de ellos.
En el sitio web Maestra de corazón, encontramos una nota que habla justamente de la gestión de emociones negativas y entrega cinco consejos para trabajarla con los estudiantes. Se los queremos compartir:
Si consideramos las clases como una instancia de diálogo, donde los alumnos puedan compartir sus experiencias en torno a un objetivo o contenido, es importante desarrollar en ellos habilidades emocionales que les permitan expresar sus opiniones de manera asertiva permitiendo que todos, incluidos nosotros como profesores, podamos aprender.
La gestión emocional sirve para poder identificar nuestras emociones y calibrar la cantidad de energía que invertiremos en expresar una respuesta. En la nota explican que “las emociones son sentimientos acompañados de una reacción física, que surgen como respuesta a diferentes estímulos. Debemos aceptar en nosotros y en los demás, todo tipo de emociones, incluyendo las calificadas como negativas”.
La nota entrega cinco puntos para enseñarles a nuestros alumnos a manejar sus emociones:
- Identificar la emoción: a veces para identificar las emociones de manera fácil y concreta, es bueno conversar con los alumnos sobre la expresión de esa emoción. Idea: puedes preguntarles qué hacen cuando están tristes y es probable que te digan que lloran; entonces, anotas la emoción “tristeza” y al lado “llorando” y así creas una lista de emociones y expresiones que las representan.
- Sentir sin perder la calma: sobre todo cuando sentimos emociones más negativas, es bueno darse un espacio para tranquilizarse y dar una buena respuesta. Si estamos enojados, en lugar de responder mal es mejor salir del lugar, tomar aire y repensar cómo vamos actuar. Es importante transmitirles a los estudiantes que sentir emociones negativas es normal y está bien, sin embargo, debemos ser cuidadosos al expresar esa emoción.
- Respirar: respirar es un calmante natural que ayuda a los alumnos a descansar, por lo tanto, enséñales a inspirar hondo, profundo y de manera pausada cuando sientan que no pueden manejar una emoción negativa o positiva.
- Hacer un balance: tienes que saber cuánta energía invertir en la respuesta a ciertas emociones, eso será muy importante a la hora de expresar lo que sentimos. Por eso debes enseñarle a tus alumnos a preguntarse ¿cuán importante es esto para mí o para mi vida?, ¿alguien puede salir dañado?, ¿cuáles serán las consecuencias de esto? Basta con que les enseñes sólo una de estas preguntas que funcione como clave para determinar lo demás.
- Expresar lo que sientes sin dañar a otros: es muy importante dar espacio a los estudiantes para que puedan expresar sus emoción, pero siempre indicándoles que esto no tiene por qué dañar al resto. Si alguno está muy enojado, o quiere llorar, es mejor darle un tiempo para salir de la sala, que respire y evalúe la situación que lo llevó a sentirse así.
Enseñarles a los estudiantes a manejar sus emociones, puede transformarse en una oportunidad y un desafío. Explicarles que estar tristes o sentir rabia frente a distintas situaciones es normal y saber responder a esto de manera adecuada, les ayudará a ser adultos más equilibrados y resolutivos.
