Les compartimos la historia de Paloma Lazo, una joven de 19 años que cambió Medicina por Pedagogía. La entrevista fue publicada en La Tercera.
Paloma Lazo desde pequeña se interesó en la enseñanza y desde entonces le ha gustado ayudar a sus compañeros a comprender las materias, pues cree que es el medio para disipar la ignorancia. Estudió en la Escuela Técnico Profesional de Copiapó, donde siempre fue una de las mejores de la clase. Con 791 puntos ponderados en la PSU, decidió tomarse un año para pensar en su futuro. En ese tiempo, se dedicó a hacer clases particulares a niños de todas las edades.
Las dudas sobre qué camino tomar la dividían entre Pedagogía y Medicina. Inicialmente optó por esta última, tentada por las altas remuneraciones y la estabilidad económica. Sin embargo, la vocación pesó y finalmente se matrículo en Pedagogía en Educación Básica, en la U. Católica del Norte.
“Tenía una presión de todas partes, pero mi familia no me lo decía directamente. Querían que estudiara una carrera con buenas remuneraciones, y no los culpo, si ellos se basan en su experiencia”, afirma.
Con la ayuda del Plan de Acompañamiento Vocacional de la fundación Elige Educar, que busca que personas con vocación y alto potencial pedagógico opten por una carrera del área, Paloma fue madurando su decisión. Con el apoyo de su familia y la orientación recibida, decidió dejar la medicina de lado y guiarse por lo que siempre le había gustado y donde, además, podría estudiar gratis por la beca Vocación de Profesor. Aunque el cambio fue difícil, cree que enseñando le darán más ganas de levantarse a trabajar día a día. “El hecho de poder llegar a tantas conciencias, a tantos niños, es lo que me motiva. La sociedad está muy enferma de individualismo, de consumismo, de querer más de lo que se necesita y de no respetar a los demás. Creo que todas estas cosas las puede transmitir un profesor en la sala de clases”.
Paloma quiere seguir los pasos de su mamá, quien ha sido profesora de enseñanza básica en un colegio municipal de Copiapó por más de 20 años. Sin embargo cree que la carrera de pedagogía hoy está mal valorada. “No me cabe en la cabeza por qué un profesor no puede ser tan importante como un médico, si los dos cumplen labores súper importantes para la sociedad”, señala.
En el futuro, Paloma quiere ser profesora universitaria, para poder enseñar a los docentes encargados de formar a los niños del futuro, o de secundaria. Sin embargo, espera poder hacer su devolución de tres años al Estado en la Escuela Técnico Profesional donde estudió.
Una de las motivaciones que tiene para estudiar pedagogía es incentivar a que los niños se cuestionen y comiencen a explorar por sí mismos: “En definitiva, dotarlos de herramientas básicas para que ellos después se interesen en ir descubriendo por sí solos el mundo”. Para incentivar a los demás profesionales de la educación, Paloma está segura de que se necesitan mejoras laborales “Por muy gratis que sea la carrera, por mucha ayuda que den para estudiarla, mientras no aseguren las condiciones de trabajo de los profesores, no cambiará su motivación”, concluye.

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