Pensando en los miles de estudiantes que este lunes 30 de noviembre y martes 1 de diciembre rendirán la Prueba de Selección Universitaria (PSU), en Elige Educar quisimos no sólo enviarles la mejor de las energías, sino averiguar qué recomendaciones son apropiadas para enfrentar de mejor manera este proceso. Este domingo 29 de noviembre, a las 10.00 hrs. en nuestro programa en Radio Cooperativa, conversaremos con un representante del DEMRE sobre todos los detalles del Proceso de Admisión 2016.
Además, recurrimos a María Eugenia Sandoval, psicóloga y coordinadora del Departamento de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, quien nos compartió algunos consejos básicos. ¿Qué es adecuado hacer antes y durante la PSU?; ¿qué debemos evitar? ¡Toma nota y comparte con tus amigos!
- Los días previos:
1. No recomendamos estudiar hasta el último día. Si te deja más tranquilo, puedes hojear algunos resúmenes o esquemas.
2. Mantén una dieta equilibrada, duerme y descansa las horas necesarias, y cuídate de los excesos. Evita el consumo de alcohol y de bebidas energéticas.
3. No te automediques con relajantes musculares, ansiolíticos, o remedios para la concentración, pues pueden perjudicarte más que beneficiarte.
4. Anda al reconocimiento de salas, aunque no sea obligatorio, porque podrás conocer mejor los tiempos de desplazamiento. - El día antes de la PSU:
1. Deja listo todo lo que debes llevar a la prueba: lápiz grafito, sacapuntas, goma de borrar, tu cédula de identidad y tu tarjeta de identificación. Te aconsejamos además llevar un reloj pulsera para que mires la hora.
2. Deja preparada tu ropa, y que sea la más cómoda que tengas.
3. Trata de acostarte temprano.
4. Recuerda que los nervios son normales, significan que tienes energía y estás alerta para rendir un buen examen. - El día de la PSU:
1. Toma desayuno ligero. ¡No dejes de hacerlo!
2. Ya en el lugar de rendición, evita repasar mentalmente las materias o intercambiar conocimientos con otras personas. - Durante la prueba:
1. Si es que te pones muy nervioso, haz una pausa para relajarte antes de seguir. Más vale usar unos pocos minutos para recuperar la calma y reconcentrarte.
2. Respira suave y pausadamente, intentando regular la velocidad y profundidad de tu respiración.
3. Haz un ejercicio de relajación: tensa los hombros durante unos segundos y a continuación déjalos caer. Puedes realizar el mismo ejercicio para cuello y puños.
4. Aleja de tu mente los pensamientos negativos.
5. Cuando estés más calmado, lee lentamente el ejercicio en el que te detuviste. No te apures, lee con calma y, si sabes resolverlo, inténtalo; si no lo sabes, pasa al siguiente. Al final puedes volver al ejercicio que dejaste pendiente.





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